Wagner, Minna, Mathilde, Cosima, Bülow, Nietzsche

En 1836, Wagner contrae matrimonio con la actriz Christine Wilhelmine «Minna». En 1837, Wagner se traslada a Riga como director musical de la ópera local. Tras algunas semanas, Minna abandona a Wagner por otro hombre. Poco después ella regresó. Sumidos en deudas, los esposos abandonaron Riga de manera furtiva en 1839 para escapar de sus acreedores.

En Zúrich (1848), Minna, cae en una profunda depresión. En esta ciudad (1852) Wagner conoce a la poetisa y escritora Mathilde Wesendonck. la mujer del comerciante de sedas Otto Wesendonck.

En 1858 Minna intercepta una carta de Wagner a Mathilde. Wagner abandona Zúrich en solitario. En 1862, el matrimonio se separa definitivamente.

Tristán e Isolda se estrena en Múnich (1865). A la batuta, Hans von Bülow. Su esposa, Cósima (hija de Franz Liszt), había dado a luz en abril a una hija, llamada Isolde, que no era hija de Büllow sino de Wagner.

Cósima, 24 años más joven que Wagner, consigue el divorcio de Hans von Büllow después de tener dos hijos más de Wagner: una hija llamada Eva, después heroína de Los maestros cantores, y un hijo llamado Siegfried, como el héroe de la tetralogía. Wagner y Cosima contrajeron matrimonio en 1870. El matrimonio con Cósima duró hasta el final de su vida.

Nietzsche cree en el proyecto wagneriano de renovación cultural y lo apoya en la planificación del festival de Bayreuth, mientras Wagner confía en el talento de Nietzsche para promover su proyecto teatral. Nietzsche publica en 1876 su cuarta “Consideración intempestiva”, titulada “Richard Wagner en Bayreuth” donde analiza la relevancia de su proyecto.

Sin embargo, ambos tienen un profundo desencuentro debido al interés de Nietzsche por la obra de Brahms, “Triumphlied”. Nietzsche se da cuenta que Wagner se ha aburguesado y la diferencia de edad entre ellos empieza a notarse.

“Wagner es un enfermo…Wagner es una gran ofensa para la música… Wagner hace retroceder el lenguaje a un estado primitivo, en que no sirve aun para expresar ideas. La intrepidez que Wagner revela qué impulso le animaba a seguir su guía fantasmal y mitológica”. (Nietzsche, F. ‘Richard Wagner en Bayreuth’.)

“…no podía convencerme de que Wagner creyera en otra cosa sino en sí mismo, y quienquiera que solo cree en sí mismo ha dejado de ser honesto con su propio yo”. (Nietzsche, F. ‘Humano demasiado humano)

En febrero de 1867, en una de las habituales visitas de Nietzsche (1844-1900) a la casa de los Wagner, se enamora de Cosima. La mujer de su mejor amigo fue siempre para él, la “amada imposible”.

Para competir con el diablo, Nietzche le ofreció, como regalo de cumpleaños, una pieza de piano que acababa de componer: Ecos de una noche de San Silvestre. Nietzsche la vio como su “Ariadna” en La canción de Ariadna. Firmada en Turin, el 4 de enero de 1889 hay una Carta a Cosima Wagner: “Ariadna, te amo”.

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